viernes, 20 de enero de 2012

He was my brother



Anoche me contaron en el Boricua que en la Ponce de León, cerca de la Tertulia, había una tiendita de artículos usados que tenía una gran sección de LP's para la venta. Cuando me desperté esta mañana, desayuné con el Paco y nos fuimos para allá. Fue casi instantáneo, no estuvimos ni dos minutos buscando entre los discos cuando lo encontré: Wednesday Morning, 3AM de Simon and Garfunkel. Seguramente el mejor disco del dúo de folk norteamericano.

Hace casi exactamente un año al Paco le robaron el carro y con él, mis discos de Simon y Garfunkel que le había dejado cuando me fui a vivir un semestre en Galicia. Se los dejé para que cuando estuviese guiando, pusiera "Homeward bound" y supiera que pronto regresaría. Hoy encontrar ese disco fue casi como cerrar formalmente ese año difícil del 2011.

Llegué a casa y puse el disco. Le enseñé "He was my brother", una canción que le escribieron a Andrew Goodman, un muchacho de 23 años asesinado por el Ku Klux Klan en 1963. Es una canción terriblemente triste y a la vez hermosa, parecería que Art y Paul la cantan con dolor en el pecho y con la rabia mostrándose en los dientes.

Hoy escuché el programa "Fuego Cruzado" en Radio Isla 1320, en el que un ex agente de la CIA contaba los últimos momentos de la vida del Che, que murió cuatro años después que Andrew Goodman. Sin cuestionamiento alguno, los panelistas escucharon cómo le amarraron las manos y los pies, le quitaron la cartera y brindaron con scotch su captura y el fin de la guerrilla boliviana. Lo apagué.

"And he died so his brothers could be free."

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